El pérfido de Putin o como la CIA “CA” influye

El pasado día 16/10/2022 publique esté artículo;  Los EE.UU. y la OTAN en la década de 1990 ya trato de destruir a Rusia.

Y ahora pretendo con este otro artículo desvelar algo más de lo que se sabe y la influencia de los EE.UU. y su brazo ejecutor la CIA en los designios mundiales, no quiere decir que China y Rusia no lo hagan que sí lo hacen, pero no así y desde luego con mucha menos influencia y no llegando a provocar golpes de estado.

¡El presidente ruso Vladimir Putin ciertamente ha sido un niño travieso! La fuente de desinformación originada por el gobierno, siempre poco confiable y no oficial, The Hill, informa que Moscú ha gastado el equivalente a 300.000.000 $ en un esfuerzo por «influir» en la política mundial a su favor. Se desconoce la cifra gastada por los EE.UU. y aliados.

El 12 de octubre de 2022 el presidente Joe Biden firmó la nueva National Security Strategy de los Estados Unidos, que sustituye a la Estrategia anterior firmada por el presidente Trump en enero de 2018. Es muy interesante leerse las 48 páginas del informe. Transcribo solo una parte considero interesante, si bien hay mucho más.

El nuevo documento tiene 48 páginas y se estructura en cuatro capítulos y unas conclusiones. El asesor presencial de seguridad nacional Sullivan afirmó que «la era posterior a la Guerra Fría ha terminado definitivamente»; era, etapa o período que, a pesar de reiterados intentos de los científicos políticos, no ha recibido una denominación de consenso, generando expresiones que van desde “posguerra fría” hasta “hegemonía imperfecta” y “multipolaridad”, a su vez con varias acepciones diferentes. Sin embargo, parece que lo que se ha producido es un movimiento circular para llegar al punto de partida: un sistema internacional caracterizado por la lucha por el poder y la influencia entre grandes potencias, lo que ha sido una constante desde la creación de la sociedad internacional, en 1948.

En primer lugar, hemos roto la línea divisoria entre política exterior y política interior. Entendemos que, si Estados Unidos quiere tener éxito en el extranjero, debemos invertir en nuestra innovación y fuerza industrial, y desarrollar nuestra resiliencia en casa. Del mismo modo, para promover la prosperidad compartida a nivel nacional y defender los derechos de todos los estadounidenses, debemos moldear de manera proactiva el orden internacional de acuerdo con nuestros intereses y valores. En un mundo competitivo, donde otras potencias se involucran en prácticas coercitivas o desleales para obtener una ventaja sobre los Estados Unidos y nuestros aliados, esto adquiere una importancia especial. Debemos complementar el poder innovador del sector privado con una estrategia industrial moderna que realice inversiones públicas estratégicas en la fuerza laboral de Estados Unidos y en sectores y cadenas de suministro estratégicos, especialmente tecnologías críticas y emergentes, como microelectrónica, computación avanzada, biotecnologías, tecnologías de energía limpia. y telecomunicaciones avanzadas.

“En la contienda por el futuro de nuestro mundo, mi Administración tiene los ojos claros sobre el alcance y la seriedad de este desafío. La República Popular de China alberga la intención y, cada vez más, la capacidad de remodelar el orden internacional a favor de uno que incline el campo de juego global en su beneficio, aun cuando Estados Unidos sigue comprometido con el manejo responsable de la competencia entre nuestros países. La guerra brutal y no provocada de Rusia contra su vecina Ucrania ha hecho añicos la paz en Europa y ha afectado la estabilidad en todas partes, y sus temerarias amenazas nucleares ponen en peligro el régimen global de no proliferación. Los autócratas están trabajando horas extras para socavar la democracia y exportar un modelo de gobierno marcado por la represión interna y la coerción en el extranjero”.

Del mismo modo, queremos que nuestros aliados del Indo-Pacífico participen en cooperación con nuestros aliados europeos para dar forma al orden al que todos aspiramos, enfrentándose a Rusia y cooperando con la Unión Europea y el Reino Unido en nuestra competencia con la República Popular China. Esto no es un favor a los Estados Unidos. Nuestros aliados reconocen que el colapso del orden internacional en una región finalmente lo pondrá en peligro en otras.

Estados Unidos tiene un interés vital en disuadir la agresión de la República Popular China, Rusia y otros estados. Competidores más capaces y nuevas estrategias de comportamiento amenazante por debajo y por encima del umbral tradicional de conflicto significan que no podemos permitirnos depender únicamente de las fuerzas convencionales y la disuasión nuclear. Nuestra estrategia de defensa debe sostener y fortalecer la disuasión, con la República Popular China como nuestro desafío de ritmo.

Está utilizando su capacidad tecnológica y su creciente influencia sobre las instituciones internacionales para crear condiciones más permisivas para su propio modelo autoritario y moldear el uso y las normas de la tecnología global para privilegiar sus intereses y valores. Beijing utiliza con frecuencia su poder económico para coaccionar a los países. Se beneficia de la apertura de la economía internacional al tiempo que limita el acceso mercado interno, y busca hacer que el mundo sea más dependiente de la República Popular China al tiempo que reduce su propia dependencia del mundo. La República Popular China es la República Popular China mientras restringe a una Rusia todavía profundamente peligrosa.

Al mismo tiempo, la República Popular China también es fundamental para la economía mundial y tiene un impacto significativo en los desafíos compartidos, en particular el cambio climático y la salud pública mundial. Es posible que Estados Unidos y la República Popular China coexistan pacíficamente y compartan y contribuyan juntos al progreso humano.

En la competencia con la República Popular China, como en otros escenarios, está claro que los próximos diez años serán la década decisiva. Nos encontramos ahora en el punto de inflexión, donde las elecciones que hacemos y las prioridades que perseguimos hoy nos colocarán en un curso que determinará nuestra posición competitiva en el futuro.

Como ya escribí en mi anterior artículo una vez más es conveniente recordarlo; El jefe de Estado Mayor de los Estados Unidos General Mark Miley «Si Ucrania cae, caerá el (orden mundial internacional) basado en reglas que se estableció hace 80 años después del final de la Segunda Guerra Mundial». En menos de 30 segundos explicaron por qué ellos (el Colectivo Oeste) están armando y financiando a Ucrania con todo lo que tienen… Saben que esto es la ruina de su hegemonía si pierden en Ucrania (y lo cual sucederá me atrevo a pronosticar).

El antes y el después

En la sesión plenaria del Parlamento europeo del 18 de octubre, el eurodiputado irlandés Mick Wallace se opuso a la política de doble rasero, señalando que los países occidentales que acusan a Rusia por su operativo militar en Ucrania mataron a miles de civiles en varios conflictos. (Ver vídeo).

El diputado publicó el video de su discurso en Twitter, lo que provocó debates en la red social sobre por qué EE.UU., la OTAN y la UE tienen derecho a invadir países, mientras las acciones de Rusia fueron condenadas internacionalmente. Algunos usuarios le agradecieron Wallace sus palabras: «¡Eres tan valiente! ¡Gracias por decir la verdad!«, otros se mostraron de acuerdo con él, subrayando que «el terrorismo está permitido para EE.UU. y UE». Sin embargo, algunos lo acusaron de adoptar una postura prorrusa.

Wallace no fue el único europarlamentario que criticó la política europea esta semana. La eurodiputada irlandesa Clare Daly afirmó que si Europa «quiere comenzar a nombrar Estados patrocinadores del terrorismo» debería empezar por los de Occidente.