COVID-19: epidemiología, patogénesis, prevención y estrategias

Desde hace más de un año, se ha avisado acerca del riesgo de que las inoculaciones contra COVID-19 pudieran generar un fenómeno conocido como agravación dependiente de anticuerpos (ADE, por sus siglas en inglés). Ese fenómeno, ya explicado en diversos seminarios y denunciado. Bibliografía.

Con base en estudios con animales no humanos, realizados con candidatos vacunados para el primer virus SARS, se sabía que podía no ocurrir fenómenos de ADE cuando los individuos vacunados se enfrentaran al virus. Bibliografía.

En otras palabras, entre más dosis sigan recomendando para la gente, más incrementan el riesgo de ADEs. Por otro lado, resulta curioso que digan que no hay evidencia de ADEs porque, de ocurrir, lo que se observa es un incremento en enfermedad grave y muerte por COVID-19 .

A pesar de ser una exigencia legal, la inoculación de las vacunas autorizadas por la Agencia Española del Medicamento contra el llamado COVID-19 no aparecen en las historias clínicas de aquellas personas que han recibido alguna de sus dosis, ni tampoco aparecen en el calendario de vacunación. Cualquier efecto secundario posterior quedará disociado de su inoculación, y será tratado como una patología ajena al fármaco.

El artículo 3 de la Ley 41/2002 reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, instituye la historia clínica como «todo dato, cualquiera que sea su forma, clase o tipo, que permite adquirir o ampliar conocimientos sobre el estado físico y la salud de una persona, o la forma de preservarla, cuidarla, mejorarla o recuperarla.»

En dicha norma, en su Capítulo V, establece las obligaciones de la administración sanitaria de registrar en el historial clínico de los usuarios del servicio de salud, «todos aquellos datos que, bajo criterio médico, permitan el conocimiento veraz y actualizado del estado de salud», pero curiosamente, del historial clínico de las Comunidades Autónomas ha desaparecido un dato relevante: el de las personas que se han vacunado con alguno de los fármacos autorizados para el coronavirus. Tampoco en las bases de datos del Sistema Nacional de Salud, a pesar de lo anunciado por el gobierno.

Se trata de una operación que puede comprobar cualquier persona en posesión de su firma o DNI electrónico que haya sido vacunado.

El Ministerio de Sanidad, que emite el llamado «Certificado COVID» que pretende ser un «salvoconducto» de acceso a estadios, aviones u hoteles, no recoge sin embargo la vacunación, como dato médico relevante, en las bases de datos del Sistema Nacional de Salud.

Lo que en modo alguno hay que confundir es ese «Certificado COVID», donde aparecen generalmente las dosis suministradas y datos adicionales del lote, del historial clínico al que tienen acceso los médicos de atención primaria, ya que son bases de datos distintas. Puede comprobarse en esta web. En ella se accede al historial en manos del Ministerio, y a su vez al de cada Comunidad Autónoma.

En palabras de la ley, la historia clínica es un instrumento destinado fundamentalmente a garantizar una asistencia adecuada al paciente. Los profesionales asistenciales del centro que realizan el diagnóstico o el tratamiento del paciente tienen acceso a la historia clínica de éste como instrumento fundamental para su adecuada asistencia.

La trascendencia de que no exista rastro de la vacunación COVID en las historias clínicas es de excepcional relevancia, porque de existir reacciones adversas a la misma, éstas estarán siempre completamente disociadas de la inoculación, a no ser que exista una especial pericia del personal médico que atienda a la persona afectada.

Como consecuencia de esto, son decenas de miles los casos de patologías que pasan inadvertidas como un efecto secundario, lo cual permite a la Administración salir indemne en la mayoría de las incidencias. Porque como publicamos anteriormente, la «vacunación es una prioridad» para el Estado, pero parece que nadie quiere hacerse cargo si la cosa sale mal.

Nada de extrañar se proceda así con el fin de evitar responsabilidades futuras igual que no hay un solo médico firme una vacuna contra la COVID19. l que paga manda. Los monopolios farmacéuticos controlan a los organismos públicos de la sanidad y también a los profesionales que se encargan de ella, especialmente a los jefecillos de los hospitales, a las sociedades médicas, a las revistas especializadas, instituciones académicas y a todo lo que tenga relación con la salud.

España va a la cabeza en la institucionalización de los sobornos, que se hace directamente o a través de los grupos de presión. En Europa se gastan millones de euros cada año para controlar el funcionamiento de los organismos sanitarios de la Unión Europea. Entre 2017 y 2019 los gigantes farmacéuticos pagaron más de 7.000 millones de euros a los profesionales de la salud en 11 países europeos, según un informe publicado en julio por la revista científica Health Policy

Aquí tenéis, traducido al español, la primera parte de la presentación de la Canadian Covid Care Alliance sobre las mentiras y fraudes, ahora conocidas, de Pfizer y la FDA.

Y ahí estamos viendo y leyendo todos los días como los gobiernos coaccionan amenazan con más restricciones a la libertades individuales y colectivas a los no vacunados.

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4 comentarios

  1. Brutal José Manuel… Brutal y desesperante el borreguismo y el colaboracionismo de la gente….. No hay manera de que despierten!!!

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  2. Amiga Marta pues si es demencial, si bien creo están perdiendo el relato de otro modo no se entiende las presiones de los gobiernos en obligar a vacunarse y los impedimentos a los ciudadanos que no se quieren vacunar, como vemos en Francia, Alemania, Italia Israel, Canada, Australia.

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  3. Buenos días José Manuel:
    BRUTAL, como dice Marta.
    Y ojalá tengas razón y estén perdiendo el relato oficial. Pero, de momento, y a pesar de que viola derechos fundamentales básicos, aquí en Baleares -donde he tenido que regresar precisamente por culpa de esta maldita plandemia- si no dispones del certificado de vacunación casi no puedes ni salir de casa: ni cines, ni teatros, ni restaurantes, ni hoteles. Están violando mis derechos pero a los empresarios les están quitando la vida arruinando sus empresas.
    Este sábado hay convocada una manifestación en Palma de Mallorca en contra de la exigencia de dicho certificado. Y la asociación LIBERUM ha puesto una demanda contra el Govern Balear por el mismo motivo y por intentar exigirlo también para trabajar en hospitales y centros de salud.
    Veremos qué pasa.

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  4. El otro día me decía un amigo yanki compañero de fatigas que una evidencia de la pérdida del relato está en la actuación de los gobiernos en la presión a los negacionistas, es imposible saber de verdad de quienes son los que dirigen el cotarro si bien podemos imaginarlos y podemos apreciar a los testaferros del relato, simples mandados Soros, Gates, etc., y que son los que mandan a los gobiernos.
    No pueden tolerar que haya millones de negacionistas su plan es que todo el mundo vacunado, no, la Africa negra no es necesario ya son de por si suficientemente sumisos. Lo que sobran son los pensantes, los instruidos, sus planes para el 2050 tienen que apremiarlos, acelerarlos.

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