El Quad se refuerza con la llegada de Biden para frenar la expansión de China

El Indo-Pacífico se ha convertido en el último tablero de la pugna por la hegemonía mundial. China presiona a sus vecinos para recuperar territorios que reclama como propios. Mientras, varios países unen fuerzas en su contra, formando un frente que agrupa a Estados Unidos, India, Japón y Australia, con presencia tradicional en la zona, pero también al Reino Unido, Alemania y Francia, más interesadas en proteger el comercio internacional.

La salida de Donald Trump de la Casa Blanca no iba a poner fin a la disputa entre China y Estados Unidos. Menos previsible, sin embargo, era que la Administración de Joe Biden pudiera movilizar tan rápido y con tanta determinación a sus aliados para formar un frente contra Pekín. En los últimos meses, Estados Unidos ha reforzado las relaciones con el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral, más conocido como Quad, que en 2020 había dado pasos para afianzarse como alianza, y ha convencido a sus socios europeos de que es el momento para aumentar la presión sobre China. Occidente quiere jugar la carta de los derechos humanos, pero lo que le preocupa en realidad es la estabilidad de las rutas comerciales que atraviesan el Pacífico.

Desde que el Quad resucitase en 2017, Japón, Estados Unidos, India y Australia han dado pasos importantes para afianzar la alianza, sobre todo desde octubre de 2020, cuando celebró la segunda cumbre entre los responsables de Exteriores de los cuatro países.

La supremacía militar de Estados Unidos en el Pacífico ya no es lo que era.

Durante mucho tiempo los expertos han estado hablando sobre la rápida modernización militar de China, a la que se refieren como «una potencia en ascenso». Pero este análisis quizás ya es anticuado. China no es una potencia en ascenso; ya ha ascendido, y de muchas formas ahora presenta un desafío para Estados Unidos en varios dominios militares.

Esta es la conclusión de un nuevo informe del Centro de Estudios de Estados Unidos de la Universidad de Sídney, en Australia. En este advierten que la estrategia de defensa de Estados Unidos en la región del Indo-Pacífico «está sumida en una crisis sin precedentes» y que Washington podría tener dificultades para defender a sus aliados de China.

EL Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, dijo el martes a la prensa que el (JCPOA) se encontraba “en un momento crítico”, pero culpó a Washington de no actuar primero para levantar las sanciones, una acción a la que Teherán respondería reinstaurando sus límites nucleares.

El Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) A continuación se muestra un resumen de la escala de tiempo, los componentes clave y el estado actual del acuerdo de varios años. Es un acuerdo detallado de 159 páginas con cinco anexos alcanzados por Irán y el P5+1 (China Francia, Alemania, Rusia, el Reino Unido y los Estados Unidos) el 14 de julio de 2015. El acuerdo nuclear fue respaldado por la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada el 20 de julio de 2015. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) verifica el cumplimiento por irán de las disposiciones relacionadas con la energía nuclear del JCPOA de acuerdo con ciertos requisitos establecidos en el acuerdo.

La tarea urgente es que Estados Unidos regrese al acuerdo amplio con respecto al tema nuclear iraní y que levante las sanciones correspondientes tan pronto como sea posible”, dijo Hua, “al tiempo que Irán vuelve a cumplir con dicho acuerdo, de manera que actúen conjuntamente para lograr que el acuerdo amplio vuelva al buen camino”. Afirmó que Pekín seguirá comprometido en el intento de hacer que todas las partes lleguen a un consenso.

Los peligros de la interdependencia económica son cada vez más evidentes. Por ello, Gobiernos de todo el mundo intervienen cada vez más en la economía para atajar las amenazas de la globalización y competir contra regímenes intervencionistas como China. Aunque aún es pronto para anunciar un nuevo paradigma económico, la pandemia parece haber dado la estocada final a la globalización desregulada.

La pandemia ha provocado que la influencia del Estado se extienda hasta niveles nunca vistos en democracia. Ha coartado las libertades individuales por el bien común, pero también ha proporcionado a los ciudadanos un soporte económico que empequeñece al de la crisis del 2008. Al contrario que entonces, los Gobiernos liberales, con Estados Unidos y la UE a la cabeza, no han apostado por la austeridad: ahora el consenso es que la recuperación pasa por incrementar el gasto público, bajar los tipos de interés e intervenir o rescatar empresas clave. Si la respuesta a la crisis financiera de 2008 ya puso en duda el fundamentalismo de los mercados, la pandemia puede enterrar el dogma neoliberal.

Este cambio de rumbo ha llegado incluso hasta las instituciones más representativas del capitalismo globalizado. En su 50ª reunión anual, en junio del 2020, el Foro Económico Mundial lanzó el “Gran Reseteo” para repensar el capitalismo. La iniciativa denuncia cómo en los últimos años se ha menoscabado la seguridad económica de los trabajadores y llama a “revisar la legislación fiscal, comercial y de competencia que refleja décadas de influencia neoliberal”.

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